Tal
vez esto no tenga nada que ver con el resto del blog, pero es algo de lo que me
gustaría hablar y que me parece un tema muy importante y que apenas se está
trabajando y es el acoso escolar.
El
acoso escolar es algo que por desgracia está a la orden del día en todos los
colegios. El problema es que muchas veces los niños que lo sufren no lo cuentan
por vergüenza o por miedo a las represalias de sus acosadores y por este motivo
es difícil tanto para profesores como familiares poner remedio.

Esto
tal vez no tenga nada que ver con el acoso, pero a mí me sirvió de mucho para
empezar a ponerme en la piel de los demás. Yo estudié atención socio sanitaria,
el tema que estábamos tratando en ese momento era el alzhéimer y la profesora
nos dijo que haríamos un experimento para clase pero que ya nos avisaría. Y ahí
se quedó. Tras salir de la clase, en el recreo, una persona se me acerco y me
abrazo muy emocionada saludándome y gritando que cuanto tiempo sin saber de mí.
Yo la miré y no la conocía de nada y se lo dije, pero ella me empezó a contar
momentos que habíamos pasado juntas, todo lo que habíamos hablado, me pregunto
por mis padres… yo volví a decirla que se estaba equivocando y que yo no era
esa persona, que yo a ella no la conocía de nada, todo de buenas maneras. Pero
la chica insistía, insistía en que me conocía y ya me empecé a agobiar y a
enfadarme, me enfadaba ver a la chica tan convencida de lo que me estaba
contando y yo no me acordaba de nada, me llegué a sentir hasta mal por no
recordarlo.
Cuando
la chica me vio tan agobiada se paró y
me dijo esto es lo que sienten las personas que tienen alzhéimer cuando una
persona que tal vez sea amiga de toda la vida viene a saludarla y no la
recuerdan. Gracias por no haber salido corriendo y cuéntale a tu profesora lo
que te ha pasado.

Y
volviendo al tema anterior, pienso que si a los niños y niñas se les pusiera
esta situación, nunca se lo harían a un compañero. Si supieran lo mal que lo
pasan las personas acosadas, lo que sufren, los pensamientos que tienen, que
hoy en día y por desgracia tampoco es raro que un niño no quiera ir al colegio
o que este todos los días malos, incluso llegando a tener pensamientos
suicidas.
Los profesores también
deberían estar algo más pendientes. Cuando entras a un aula, conoces bien a los
niños, sabes quien hace las cosas bien y quien es un poco más revoltoso, por
este motivo, tal vez si se está más pendiente de los más revoltosos se podría
evitar. Esto claro en edades más tempranas, a medida que los niños van
creciendo, se incrementan los medios por los cuales se acosa y esto se escapa a
los profesores e incluso a los padres. Las redes sociales, los teléfonos y
cualquier aparato tecnológico de comunicación puede ser un pedio para acosar.
Por eso pienso que en menores, aparte de que en el ciclo de primaria pienso que
no deberían tener móvil, una vez pasan a secundaria que sean os padres los que
controlen el teléfono, que observen los comportamientos de su hijo y como es
con sus amigos. Tal vez así podamos evitar el acoso.
Cristina
de Frutos de Frutos
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